Alfredo Sánchez Alcaide

 

Autodidacta, practico la fotografía desde 1965.  Mi afición muchas veces pienso es fruto de un milagro, pues mis primeras fotos las hice en Lourdes en una visita realizada en el transcurso de un viaje por los Pirineos franceses, con una sencilla cámara compacta, prestada. Las fotos resultantes llamaron la atención, a mí el primero. Desde entonces la fotografía se convirtió en una gran afición para mi.

 Por mis manos han pasado varias cámaras fotográficas, de las que conservo mi primera Voigtländer, una Rollei 35S analógica (mi capricho), y 3 Nikon, una analógica y dos digitales.

 Mis comienzos fueron en mi época universitaria. He pertenecido a algunas asociaciones, tomado parte en concursos y exposiciones, organizado e impartido cursos, pronunciado charlas, y montado estudios y laboratorios de fotografía. Actualmente pertenezco a la Agrupación Fotográfica Valdepeñas “Albores”.

 He participado en multitud de exposiciones colectivas y alguna individual. Siempre condicionado por mi actividad profesional durante una época participé en concursos obteniendo, entre otros, Premios de Fotografía de las Fiestas del Vino de Valdepeñas, el Segundo premio del Concurso provincial COAAT, de Ciudad Real año 1999, Segundo premio del Concurso Nacional de Fotografía CRDO. Valdepeñas año 2000, y Segundo premio Concurso Nacional de Semana Santa Ntro. Padre Jesús, año 2002.

Entre las conferencias debo resaltar “La mujer y la fotografía”, en el Auditorio Francisco Nieva e abril de 2013, y la visita guiada en la exposición “Gregorio Prieto y la Fotografía”, Fundación Gregorio Prieto el 3 de octubre de 2014.

 Aunque fotografío todo lo que creo merece la pena, especialmente buscando una concatenación de imágenes, como si fueran palabras, ya que las relaciones entre imágenes puedan crear, al igual que las palabras, relatos. Mis preferencias son el “Retrato” y con especial interés el rostro, esa ventana por donde nos asomamos y mostramos quienes somos; los retratos espían al modelo, lo sorprenden alevosamente en la casualidad reveladora de un ademán, de un gesto, o unos movimientos fugaces que escapan o pasan desapercibidos a la lentitud de nuestros ojos; y también fotografío lo que llamo “El Aire y el Tiempo”, una serie de escenas donde el paso del tiempo ha dejado impresa su huella, una pátina entre lo nostálgico, lo poético y lo conceptual.

 

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